Quién se anima a identificar a
los actuales 70 diputados nacionales bonaerenses? Es cierto, son demasiados, pero
todos deberíamos al menos poder enumerar sin recurrir san-google a alguno de
los únicos tres senadores nacionales que tiene nuestra enorme provincia, o no?
Las respuestas mayoritariamente negativas a estas inquietudes que surgieron
recientemente en una clase universitaria platense de Derecho Constitucional,
dispararon esta necesidad de aclarar muchas dudas respecto a nuestro rol de
ciudadanos frente a un año electoral donde deberemos elegir gran cantidad de
representantes (como consejeros escolares, por ejemplo), de los que poco se
sabe de su verdadero rol.
Hay más dudas: Deben seguir existiendo
las P.A.S.O.? Por qué sigue siendo obligatorio el voto en Argentina? Qué
importancia REAL tienen los legisladores federales, provinciales y municipales?
Por qué casi nunca conocemos a nuestros representantes? A quien les rinden
cuentas? Son siempre los mismos que se reciclan? Cuánto hay de verdad y cuanto
de mito respecto a los privilegios y los beneficios reales de acceder a cada
cargo? Existe una crisis de la representación política? Se puede mejorar en algo
nuestra democracia??
Todas estas preguntas y muchas
más suelen merodear a todo ciudadano de bien obligado a participar de un sistema
democrático que puede resultar complejo para comprender, donde desconoce la
funcionalidad de muchos de los cargos que se le pide que defina con su voto, y donde
se le presenta en cada elección un menú muchas veces insípido de candidatos
ignotos y que luego nunca le rinden cuentas claras de su gestión parlamentaria.
Entonces, es posible conocer algo más del sistema para poder votar mejor? Ese
es el sentido de esta nueva serie de entregas semanales donde se indagará un
cargo electoral por vez, decodificando las normas vigentes, entrevistando
referentes actuales del puesto en cuestión, indagando críticamente sobre la
utilidad del mismo y sugiriendo pautas para mejorar la calidad de la
representación.
El recorrido debe ser
necesariamente desde lo local (los cargos territorialmente más cercanos a la
ciudadanía, como los consejeros escolares y los concejales) hasta la masiva
representación de los senadores nacionales bonaerenses (sólo tres para
representar más de 16 millones de habitantes). Pero para ello es imperioso
primeramente asentar el escenario general: luego de haber definido en tres
jornadas electorales de 2015 la casi totalidad de los cargos ejecutivos
(presidente, gobernador e intendente) además de bancas parlamentarias, este año
se producirán las llamadas elecciones de medio término, ahora exclusivamente de
definición parcial de los cuerpos legislativos nacional, provincial y
municipal.
Desde el año 2009 la ley
electoral ha previsto la realización de elecciones previas a las generales para
fomentar la democratización interna de partidos y frentes políticos, tendiendo
a evitar la conformación de listas únicas digitadas verticalmente por cúpulas
que suelen tender a perpetuarse, pero este sistema está actualmente en debate
pues las principales ofertas electorales continúan esquivando las contiendas
internas. Vale recordar que este sistema de elecciones primarias, abiertas,
simultáneas y obligatorias (P.A.S.O.) prevé que el próximo día 13 de agosto se realice el primer comicio de definición de las
listas que (ya por resultar vencederas en una contienda interna partidaria y ya
por superar un piso de porcentual general de votos) podrán participar de las
elecciones generales del 22 de octubre.
En estos comicios los
bonaerenses eligiremos 3 senadores nacionales (2 por la mayoría y 1 por la
primera minoría), 35 diputados nacionales, 23 senadores y 46 diputados
provinciales, 1.097 concejales y 401 consejeros escolares, todos con sus
suplentes. Puntualmente en La Plata (el único partido que vota como sección
única provincial al ser la capital), le corresponderán definir 6 diputados
provinciales, 12 concejales y 5 consejeros escolares (la mitad de estos dos
últimos cuerpos). El sistema electoral bonaerense ha sido numerosas veces
cuestionado porque adjudica las bancas de acuerdo a un esquema proporcional de
piso alto, por el cual sólo aquellos partidos que logran superar casi el quinto
de los votos válidos emitidos participa de la asignación de cargos. Este
sistema tiende a beneficiar a los partidos mayoritarios en detrimento de las
minorías políticas, afectando la calidad de la representación (ejemplo: en La
Plata en 2001, un partido que sacó menos de un tercio de los votos se quedó con
la totalidad de las 6 bancas en juego: ergo, la amplísima mayoría de los otros
dos tercios que NO votaron a ese partido quedaron representados sólo por él).
Es importante recordar que la
Provincia de Buenos Aires siempre ha celebrado sus comicios en forma simultánea
con las nacionales (pese a que en lo local se agrega un padrón adicional para
extranjeros residentes que deseen votar provincial y municipalmente), lo cual
genera un lógico ahorro de tiempo y dinero, pero a la vez ocasiona un innegable
efecto de nacionalización por arrastre, de la cual se suelen beneficiar los
partidos con figuras nacionales más convocantes, en perjuicio de fuerzas
políticas locales. El corte de boleta suele ser esporádico ante un elector
determinado usualmente por las campañas nacionales. Inteligentemente, otras
provincias han optado desde su propia constitución local en diferenciar en
fechas distintas siempre los comicios provinciales de los federales para
obligar a sus ciudadanos a que distingan y se involucren autónomamente en los
diferentes niveles de gobierno.
Empezamos entonces este
itinerario para generar mayor conciencia en nuestra responsabilidad de
informarnos adecuadamente sobre la obligación constitucional que este año
debemos cumplir todos como ciudadanos, proponiendo que los lectores colaboren
sugiriendo preguntas para plantear y responder en las futuras entregas sobre cada
cargo electivo, de forma tal que podamos interpelar a actuales legisladores
sobre su rol y las características de su función (posibilidades, limitaciones,
remuneración, poder real, etc.), iniciando por consejeros escolares y
concejales. Hace más de 2500 años Aristóteles enseñaba ya que la única forma de
garantizar la evolución de una sociedad era con ciudadanos virtuosos y
comprometidos en su deber de participar políticamente. Ergo, mejorar nuestra
democracia será consecuencia, en primer medida, de comprometernos en serio con
nuestro rol de electores.
Julián Portela – Profesor de Derecho
Constitucional
Próxima entrega: Consejeros
escolares
Preguntas
sugeridas: postgradopba@gmail.com
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